Laboratorios

espacios de reflexión, colaboración y acción,

Invitación:

Si consideras que:

  • la enseñanza es un oficio,
  • las metodologías específicas de cada materia requieren cualificación profesional,
  • los potenciales docentes de un alumno, durante toda su escolarización, deberíamos conocernos o al menos tenernos más en cuenta…
  • y que ya has reflexionado lo suficiente…

…trae tus propuestas de acción al laboratorio.

Reflexión previa en la Asociación.

Al llegar a estudiar el clima en Segundo de Bachillerato, en la materia de Geografía, ¡otra vez climogramas! ¿Por qué da la sensación de que, aunque ya se han trabajado otros cursos, partimos otra vez de cero? ¿Será porque los vieron ya hace mucho, en tercero de ESO? ¿o porque se los explicamos mal, o a destiempo? ¿Los voy a trabajar de manera diferente, o de la misma manera que lo hicimos hace tres cursos (y, posiblemente, de la misma manera que se hizo en quinto de primaria y en Primero de ESO)? ¿Cuántas veces hemos trabajado la Prehistoria desde que en infantil hicimos un proyecto prehistórico hasta Bachillerato? Y este ejemplo lo podemos observar en otros muchos casos en todas las materias. Valdrían ejemplos en ciencias como el estudio de las funciones vitales de los seres vivos, la célula, el ciclo del agua…

¿Sabemos qué están haciendo en el mismo curso en literatura, o en Música? Pero no es solo un problema de contenidos. Si vamos a trabajar los procedimientos, ¿sabemos qué han hecho en Primaria o lo que harán en secundaria y, sobre todo, sabemos cómo lo han hecho?

Más allá de la necesidad de un mayor trabajo en equipo en los centros, hay que defender también un tipo de didáctica que busque la relación entre niveles educativos y en la manera de trabajar que podemos denominar educación en espiral, un proceso en el que cada paso es hacia delante y hacia arriba, sube un escalón conceptual, actitudinal, o procedimental según la capacidad, posibilidades e intereses del alumnado. En cuanto a los contenidos, puede resultar más fácil, pero no en cuanto a las destrezas propias de cada materia, aquellas que deberían permitir desarrollar el método científico y crítico en una profundidad “casi plena” al llegar a bachillerato. Cuando esto no ocurre, la educación se convierte en un círculo vicioso en el que repetimos constantemente lo mismo sin ningún tipo de avance.

Se trataría, en resumen, de retomar la formación específica del profesorado mediante el trabajo colaborativo entre profesorado de diferentes etapas, facilitando la transición de nuestro alumnado entre ellas… muy pretencioso quizás.

Necesidades del docente.

De este “objetivo fundamental” (puede haber otros según creamos los asistentes) cuelgan varias necesidades…

  • Vemos la necesidad de mantener la formación específica presencial. En muchos casos, las metodologías activas siempre han requerido de docentes cualificados: interpretación de SIG, microscopía, observación y registro del entorno…
  • Coordinación entre etapas y “amplitud de miras” en la práctica docente. Para facilitar la progresión del aprendizaje, conseguir “etapas relacionadas con docentes sin relación (todavía)”. Hemos de aprovechar el laboratorio y ponernos en contacto profesorado de diferentes etapas educativos, algo realmente poco usual.
  • Acceso a información específica: dar a conocer recursos, repositorios y experiencias de éxito.

Posibles líneas de trabajo…

Lógicamente el laboratorio es solo un primer “aperitivo” a este proyecto, pero queremos ir un poco más allá de la mera reflexión grupal. Tiene que ser algo ágil y en el que ya salga un pequeño material/esbozo de trabajo, y una posibilidad de comunicación posterior a través de organizaciones como Utopías Educativas o Educatribu, o bajo el paraguas de los CIFEs.

  • Seleccionar las destrezas propias de cada materia que se quieren potenciar y en las que hay que cuidar su progresión. Y, a partir de aquí, proponer herramientas/metodologías adecuadas. Se podrá trabajar a través de un eje temático igual para todas las etapas educativas, o centrarnos en una de estas destrezas y diseñar una “ruta académica”
  • Facilitar la coordinación entre etapas, cuidando la progresión de la dificultad y la relación con los diferentes entornos, por ejemplo, más cercano al alumno al inicio, más abierto al final. Esto queda tal vez fuera del alcance del Laboratorio de ideas, exigiría la coordinación de los docentes de un alumno durante su escolarización y la necesidad de un proyecto de continuidad.